El 18 es el peor momento para ser chileno

La necesidad de festejar es anterior a la fecha específica: no hace falta ser muy patriota para enfiestarse el 18, así como no se requiere ser muy católico para comer mariscos en semana santa. Desde el punto de vista que nos incumbe -la comida popular, más aún cuando viene entre panes- hemos dicho antes que las fiestas patrias chilenas no nos entusiasman mucho. Casi nada. Naturalmente, no quiere decir que nos molesten los feriados o que nos vayamos a encerrar pudiendo disfrutar el buen tiempo.

Pero es llamativo que el festejo sea convocado por financieras, cajas de compensación y bancos para los que “lo típico chileno” consiste en un refranero de palabras mal escritas o mal pronunciadas, cuando no un listado de descalificaciones: los chilenos son impuntuales, mentirosos, sacadores de vuelta, flojos y borrachos. ¿Por qué la auto ironía? ¿Por qué la vergüenza? ¿Para qué comer (anticuchos) o tomar (chicha) obligados si podríamos hacerlo contentos? ¿Qué fiesta se puede hacer con esa mala conciencia?

Por este tipo de razones, en este blog nos excusamos de poner guirnaldas, escarapelas y banderitas en septiembre. No nos tinca el nacionalismo huaso ni esta pose guachaquienta, abajista.

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