Albedrío: en el límite del centro de Santiago (con @mrmxyzptlk y @holaisidora)

La ubicación del restaurante Albedrío, en el borde impreciso entre el Centro de la ciudad y el sector de Santa Lucía, sirve como un resumen de su propuesta. ¿Dónde comienza el lugar del gris almuerzo oficinístico de Santiago y dónde el barrio verde, design y cosmopolita? En calle Huérfanos, entre Mac Iver y Miraflores, podría señalarse que hay una puntada muy representativa de la costura entre ambos paños geográficos y sociales.

Hamburguesa Criolla
Hamburguesa Criolla, con sus papas y ketchup

Se trata de un pasaje que recuerda a Orrego Luco  (Providencia), pero que puede haber sido como Tenderini (famoso por el DaDino y los repuestos para juguera) hace un tiempo. Tranquilo, bonito, escondido y asediado por las construcciones aledañas. En él, una fila de sitios atienden a transeúntes que suben o bajan hasta ahí. Albedrío, sin presentarse como sanguchería, concentra su oferta en el pan, pero todo es gourmet. Hay panini y hamburguesas. Un formato comprensible para grupos de empleados de una Isapre y a la vez atractivo para la población flotante de hostels, bed & breakfasts y hoteles de diseño que pasea por allí.

Este carácter fronterizo de Albedrío, trasladado al menú, tiene momentos más chilenos y otros más gringos. Nos inclinamos por la Hamburguesa Criolla, que sobre la base de la buena carne (se ofrece bien cocida o 3/4, aunque ambas cosas se traslapen) utiliza el queso mantecoso (una diferencia importante con  el cheddar) y un pebre elevado a la categoría de enjundia universal. Nos pareció una versión coherente, local y canónica a la vez. Una hamburguesa sin ingredientes crujientes, pues a los chilenos nos gusta más la untuosidad. Algo que Mr. Jack demostró que era posible y que otros sitios, como La Burguesía, están experimentando también. Nuestros amigos @mrmxyzptlk y @holaisidora pidieron la Albedrío (mozzarella, tomate, pepinillos, tocino, salsa Albedrío) y la A lo pobre (cebolla frita, huevo frito, papas hilo), respectivamente. Una más gringa, la otra más vernacular.

Ante este formato de sánguche chileno con acento gringo nos cabe una conjetura más amplia: toda persona supone un posible canon de belleza que puede (o no, por supuesto) encontrar su apreciador. Construir un canon de belleza con validez general es otra cosa y requiere de la prueba del tiempo. Esta cualidad azarosa y plural hace que la belleza se transforme en un concepto más difícil de atrapar: ¿Lo bello es lo singular? ¿Lo coherente? ¿Lo despojado de artificios? ¿Lo ornamentado? En lo que tiene de estética, el sánguche está sometido a la misma cuestión: ¿qué hamburguesa puede instalarse en nuestro gusto sanguchero de modo duradero y con un sentido más allá del márketing? Una mestiza, por supuesto.

La nieta de la fricandela
La nieta hipster de la fricandela
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Mesa para 3: La Superior

Antes de tuiter, los comentarios en los blogs eran el espacio para conversar, trollear, opinar y hacer prevalecer la propia subjetividad. Como ya no ocurre eso, pese a lo mucho que se leen blogs, pensamos en una experiencia nueva para este blog. Nos juntamos a almorzar con @crcontreras y @Fcogayan en La Superior y pensamos en postear algunas de las valoraciones que, entre mascada y mascada, pudimos hacer sobre un lugar que viene a poner su versión de un estándar más alto para la sanguchería chilena. Ese estándar que buscamos y que, de tarde en tarde, aparece y luego desaparece. Aquí está este post tipo “responder a todos”, para animar el debate.

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Churrasco completo (eso me lo serví yo)

@Fcogayan: Llegué a La Superior referenciado por un exitoso bloguero, costó llegar y un par de llamadas ayudaron a encontrar el patio interior. La carta es muy interesante, pero ya hay bastante escrito, mejor ir y conocerla. Fuimos a almorzar y la Mechada campesina fue una sorpresa: muy jugosa con harta salsa, sabrosa, tibia y no caliente, en frica ancho y delgado que no aguantaba muy bien la enjundia. Esperaba menos foco en la cantidad para un local ondero, por lo que disfruté mucho el sánguche: excelentes ingredientes y tamaño para dejar satisfecho a cualquiera. Lamentablemente la atención no fue la adecuada, ofrecieron ayuda con la carta, dieron recomendaciones y la cocina sacaba los platos en tiempo, pero los bebestibles es otro tema. Lentos en los pedidos, preferencia por las mesas con féminas y el café que nunca llegó, pero como el mesero cuida su propina, tuvimos un cariñito final que nos quitó en parte el mal gusto con el cuello de botella que se armaba en los líquidos. Por sector y costo, creo que van a tener una tarea difícil tarea para posicionarse y armar clientela recurrente.

Recomendación: Vale la pena conocerla, llegue con presupuesto de 7 a 8 lucas, dele una oportunidad al jugo de huesillos y disfrute la variedad de sánguches que encontrará.

@crcontreras: La verdad es que me habían invitado ya hace un tiempo y no había podido ir. Por tanto, ante la inminente visita, me había formado altas expectativas. Escuché puros buenos comentarios. Además, los dueños le han hecho muy buena publicidad, así como a Hogs –el primo hermano. Me impresionó, al llegar, una decoración exterior bien estilosa, algo que por lo general este tipo de locales carece; supuestamente, las sangucherías tienen poco de vanidad, lo que resulta por lo general en locales más bien honestos. Por el interior, La Superior quiere homologar a las fuentes de soda de verdad, pero con una vertiente design, estilo semi-hipster. Llegamos a esa conclusión con F y G, pues el público asistente se veía un poco de esa onda.

En términos culinarios, los sánguches aprueban bastante: me gustó mucho la consistencia del pan, la Fricandela Clásica que me serví estaba muy bien aliñada y el acompañamiento estaba bien sabroso también. En general, me parece un local recomendable, con cierto estilo –que resulta importante para los comensales que buscan eso- y con una variedad importante de buenos sánguches. Lo precario: la atención.

Fricandela Clásica