Cómo quieres que te lo diga

Viene Tony Bourdain a Chile. Si quiere, puede pagar la entrada al espacio riesco y escucharlo en vivo (y más que nada, salir en las fotos). Si quiere puede especular «caramba, qué irá a comer este gallo en este país tan penca«. Cruzar sus dedos para que lo lleven al barrio gastronómico correcto y le cocine un chef que hable el difícil lenguaje de la cocina internacional realmente moderna.

Si no quiere eso, entérese de lo que le venimos diciendo hace tanto: la Fuente Alemana es lo más lógico, lo más rico, lo más propio y cierto. Hasta Pablo Hunneus lo sabe. Entonces, ya que lo vino a demostrar un gurú universal, usted confíe: lo que a usted realmente le gusta -ud. que llena la barra de las sangucherías criollas- es algo valioso.

Grandes éxitos

El escritorio de este blog informa que la gente suele llegar aquí atraída por la Fuente Chilena y también preguntando (como si uno pudiera contestar) cómo empezar el negocio de una sanguchería. De la FCh ya hemos dicho un buen poco. De lo segundo, no sabemos mucho; quizás lo mismo que cualquier comensal responsable. Pero César Fredes (referente que nos interesa) escribió cosas más certeras:

En la sandwichería, como en la alta cocina, lo primero es el buen producto: buen pan, buena carne, buenas paltas y tomates, y mucha limpieza y atención. Pero eso es más fácil que hacer un buen restaurante, y con un tercio o menos del capital.

No estamos 100% de acuerdo con toda la argumentación. Pero no dejaremos de citar esta sabia idea.