Alvaro nos ofrece una colaboración que aceptamos de inmediato. En palabras e imágenes de nuestro amigo, he aquí un Chivito Canadiense.
Con fritas, en La Pasiva - MVD
Te envío la foto del Chivito Canadiense completo c/ fritas, de la Confitería La Pasiva, en la Ciudad Vieja de Montevideo. Y de la misión cumplida, ja! Que te puedo decir: un tremendo sabor, ningún ingrediente sobrepasó al otro, y el sandwich no se desarmó nunca. Acompañado por unas buenas Pilsen y Patricias heladas…Muy bueno!!
Por lo que leí en tu blog respecto a Uruguay, estando allá, se comprueba la calidad de un gran país, pese a que es muy pequeño. Gente amable, lindas mujeres, personas laicas comunes y corrientes, y con opinión. Que mejor.
Quizás las recomendaciones del wikén sean un aporte, quizás no. ¿Están de moda los sánguches? ¿Hablar de maridajes entre un sanguchito de carne premium y un vino es el nuevo pasatiempo foodie?
Nos tiene sin cuidado: si El Mercurio cree que los sánguches peruanos son sólo moda, entonces no entendió nada de la migración del norte ni del amor chileno por el pan. Si creen que el giro gastronómico surgió espontáneo, allá ellos que desconocen a tanta fuente de soda. Si la semana próxima la moda es la marinada en chancaca o el pesto de porotos verdes, seguiremos sangucheando.
Este segundo post sobre Rumanos homenajea gráficamente a los invitados a la primera sanguchada hogareña organizada por este servidor. Gracias a Ch., J., C. y a la fotógrafa por el buen momento.
Todos los sánguches se hicieron en pan frica y llevaron una versión nuestra del Rumano: carne molida de vacuno mezclada con pulpa de cerdo molida, aderezada con ajo seco molido y ají rojo machacado, sal y una pizca de bicarbonato (para leudar). Aunque la lógica es acompañar con cerveza (aporte de J. y C.), probamos también un Tanagra extraordinario que aportó Ch.
Con porotitos, palta, cebolla caramelizada y mayoRumano italiano (versión expandida)
Si hace algo más de un año señalamos aspectos generales que un emprendimiento sanguchero tendría que cumplir para asomarse a la vida, hoy estamos en condiciones de dar un paso más. Se trata de comprender la creciente -y bienvenida- ampliación del mercado sanguchero santiaguino, identificando algunas decisiones que el proyecto de instalar una sanguchería debería tomar para quedarse y con alguna fortuna, sobresalir.
Este segundo paso o consideración -que el lector memorioso y de buena voluntad va a reconocer de posteos antiguos- es comprender que la oferta sanguchera de la capital tiene una distribución normal por escala:
Existen unos pocos carritos donde predomina la ubicación fugaz, el horario nocturno y los ingredientes que no resisten almacenaje. Estos carritos se estacionan a la vera de calles transitadas, a la entrada/salida de construcciones, se abren tarde al lado de algún complejo de multicanchas. Pocos sobreviven, pero los que logran identificar un público fiel y capaz de identificarse con la simplicidad del carrito (un acoplado, un kiosko, un triciclo, una camioneta) vivirán para plantearse un segundo estadio de desarrollo;
Establecerse como un local o fuente de soda, para nombrar el más numeroso grupo de sangucherías en nuestra ciudad. Una mejor manipulación de los alimentos, infraestructura de mejor estándar y horarios convencionales son factores que hacen deseable dar este salto. Dependiendo de la inversión, encontramos locales de distinto cuño: el delivery (sencillo e inestable), el maxi-kiosko que recuerda al carrito pero con las ventajas de un establecimiento durable y mejor presentado, la fuente de soda regular donde priman y se miran de frente la barra y la plancha. Ocasionalmente será posible que la sanguchería incorpore mesas y sillas al estilo de un restaurant, sin embargo el cliente que entra a un sitio de estas características no siempre está buscando un churrasco o un completo. Revisaremos luego el avance de la sanguchería gastronómica, que puede resolver esta contradicción bajo ciertas condiciones.
Tienen la imagen, falta el merchandising
En el otro extremo de la curva normal, encontramos el Olimpo: la Fuente Alemana, Elkika Ilmenau, el Lomit’s, la Fuente Suiza, el Dominó (especialmente el de Agustinas). Son sitios que quedan agrupados por el aporte que han hecho a definir un recetario y un estilo, imponiendo un estándar que el resto debe seguir. Son aquellos sitios que están en condiciones de expandirse sin transformarse en una cadena de comida chatarra. Como es notorio, no son necesariamente parecidos entre ellos: los dos Elkika y la red de fuentes de soda Dominó guardan varias diferencias, así como el Lomit’s y la Fuente Alemana también parecen bastante autorreferentes. Pero la convocatoria, la consistencia entendida como la capacidad de mantener el sabor a través de décadas, así como un estilo de servicio gentil aunque no necesariamente moderno, permiten decir que el comensal de estos lugares olímpicos está bien dispuesto a esperar por su asiento, a pagar por su comida y a agradecer la experiencia. El Olimpo es para mirar y aprender, pero sólo la historia dice quiénes dan con el tipo requerido para integrarlo.
En simple, nuestra recomendación es optar: carrito o fuente de soda.
Y si va a ser una fuente de soda, se abre una nueva pregunta: el nicho que ocupará. Eso será para la próxima entrega.
Una breve muestra de la barbarie y la estupidez que la comida chatarra produce en los consumidores. ¿Cuándo ha visto usted a un comensal del Dominó o la Fuente Alemana sacar esa pachorra barata de cliente airado? ¿Cómo justificar tanta indignación por una basura que ni siquiera tiene ingredientes orgánicos? La sanguchería que queremos no se pide con esta prepotencia mercantil.
Actualización: cada vez que veo las paletas publicitarias del 1/4 lb con queso a $850, me voy convenciendo que esto es publicidad «viral» y que como tal debe evaluarse. La creación y mantención de un estereotipo de cliente y de servicio en la comida rápida se hace de esta manera. ¿Y si el video fuera auténtico? Si así fuera, sólo el uso que se le ha dado, la reiteración en internet y en la tv abierta, hace que ahora sea publicidad.
La cadena de comida habría pedido que no se diera más, si pensara que los daña. No lo ha hecho. Recuerde usted que alguna vez movieron influencias hasta lograr que un subsecretario de salud indigestara a la ciudadanía con imágenes burdas, para negar que hubiese algo malo en esa comida. Esto es lo que no queremos comer.