Corresponsal (2): Completo Dominó

El corresponsal C. nos despacha desde el Dominó.
Un primer asomo al Olimpo.

Vivo arriba; todos los días siento el olor a churrasco a la plancha entrar por la ventana, y hacer que me saliven las papilas del gusto. Podríamos decir que almuerzo ahí, mínimo una vez por semana y que por milagro (yoga, bicicleta, entre otras cosas) no estoy más gordo de lo que estoy.

Lo cierto es que Dominó comenzó a ser parte de mi diario vivir desde que trabajo donde trabajo (Junio de 2008). Como es lógico, he ido probando sus virtuosos sándwiches. Me falta aún como el 90% de la carta porque hay muchas combinaciones, pero debo decir que la Vienesa Dominó es de lo mejor que he comido en cuanto a completos.

No puedo dejar de decir, que es mucho más recomendable comerse el completo o su sándwich dentro del local, al plato, ya que le ponen toda la color para servir. Para llevar, por una cosa de orden, viene en modalidad «reducción de daños» ya que se piensa en el trabajador que come en su oficina de modo que no manche su laptop o escritorio. Es por lo tanto, un factor que beneficia pero que resta degustación de sabor. Mejor, entonces, que chorree.

Se recomienda acompañarlo con su jugo de frambuesa. De cagao no me compré uno, y ahora mientras lo como, lo lamento. Con cerveza, mejor. Ojalá una más amarga como la Stella Artois. Ello, para resaltar los sabores de la vienesa.

Aquí, la receta:

– salsa americana, salsa verde, tomate y la maravillosa mayo dominó.

La descripción gustativa y visual:

– un pan perfectamente cuidado, tibiecito.

– Tonos agridulces, gracias al pepinillo de la salsa americana.

– Una Salchicha dorada.

La atención es impecable. Los jovencillos que atienden son amables, y está todo impecablemente pensado y organizado. Diríamos, hay una gestión de calidad importante.

Bocado de cardenal
Bocado de cardenal

Dos por uno

mechada tomate
Lomit's: mechada tomate

La gracia de este sánguche, frente a otros de mechada, es que las lonjas de carne vienen luchando a brazo partido con MEDIO TOMATE por espacio vital dentro de la marraqueta. Es buena época para el tomate, porque no es necesario pasar por el transgénico rocky, y podemos esperar un tomate limachino u ovallino. Rojito, fragante, sabroso, jugoso.

Lo acompañamos con un bitter batido, dulce y heladito.

diplomático
Indianápolis: diplomático

Y en un instante de apuro, de almuerzo casi imposible, el buen Indianápolis nos acogió con un Diplomático. Lo conocíamos conceptualmente como lomo-luco, pero el maestro añadió un toque de orégano en el queso caliente que hizo una diferencia enorme, casi no alcanzamos a sacar la foto.

Acompañado con una bebida con hielo, porque los tiempos no están para dejarse acalorar.

PS: La señora de la caja del Indianápolis debería ser menos agria. Por favor.

Corresponsal

El señor H, antes citado en el post sobre el Ciro’s, nos envía esto desde su BlackBerry® wireless device. Viene a cuento respecto a una pregunta que nos hicieran  sobre el chacarero. Si un blog de sánguches no logra contestar estas interrogantes, ¿se justificaría?
Con uds., H:

Va una foto del boliche que sirve uno de los mejores chacareros en Santiago (tugurio ubicado en la esquina de San Martín y Huérfanos).

Es difícil encontrar el mejor de todos, pero me comí uno en el Nuria del Portal Fdez. Concha buenísimo. Otro bueno es el de la Fuente Suiza; otro inolvidable fue el del Tip y Tap (cinco estrellas) pero el del boliche que te digo es bueno, sobre todo porque el lugar es una picá. Ojo que no siempre hay porotos verdes (y lo digo porque la gracia está en cuan tierno esté el p.v., que no venga chaucha y que esté aliñado en aceite de maravilla).

Es interesante ver que el sánguche de boliche (sub 2000) se esmera en evitar parecerse al sánguche del On the Run: en Moneda esq. Libertad y me comí un lomo italiano y un as que nada tenían que envidiar al que prepara el Dominó.

y de pronto, el maestro me miró
"y de pronto, el maestro me miró"

Estimado H:
Me faltó foto del sánguchito y el nombre del tugurio.
¿Columbia puede ser?

Delivery de sánguches

"Chacarero está en la puerta"
"Chacarero está en la puerta"

El día largo, la despensa desprovista y un hambre emparentada con la tristeza.

Pero no es necesario caer en pizzas caras o fomes. Llamamos a Sandwich City y recibimos dos estupendos ejemplares en buen pan frica, con carnes correctamente aderezadas y, en el caso de mi chacarero, el inventivo detalle del ají-pickle (como el ají de la carne mongoliana, para que nos entendamos).

As: una mutación local

as lomito italiano
as lomito italiano

Está entre el sánguche y el hot dog, confirmando que siempre ha existido continuidad entre ambas cosas. Rescata el precio y la metodología del completo, mientras la inspiración propiamente gustativa viene de la sanguchería.

El as, invento atribuido a carritos de leyenda y recogido por los locales menos canónicos, es un ejemplar novedoso en el panorama de las fuentes de soda. Responde a una época de mejor pasar, donde la vienesa puede ser reemplazada por carne de vaca o cerdo picada. La misma carne que engalana las recetas caras se aloja en el siempre amistoso precio del pan de hot dog. Una opción no tan cara de probar algo mejor.

Entramos a Mesón X-Press en busca de uno de estos. Nos sorprendimos con el muy buen estándar del local (11 sep casi al llegar a Pedro de Valdivia) y la seriedad de su empeño por vestir con calidad la antigua usanza del oficinista que almuerza apurado, de las amigas que por todo happy-hour tendrán una conversación entre cucuruchos de servilletas o de parejas cuyo interés en un bocado no es romántico, sino  calórico. La oferta señala que detrás de las empanadas  fritas (carne, queso, champiñon, marisco…) viene un desfile de recetas sangucheras de primera y segunda generación, con el añadido del mix «brasilero» consistente en queso y palta. También trabajan con la fórmula «a lo pobre» en el pan.

Destacable el mimo con que tratan al aguerrido pan de hot dog, que fue calentado en la plancha (sin llegar a tostarlo), la honestidad de la palta molida y el buen sabor del lomito de cerdo picado. La experiencia de comerse un as debe ser descrita como breve, semejante a engullir una vienesa. Por lo mismo se agradece la enjundia y la disposición de aderezos.

En terreno: Fuente Romana (Apoquindo)

Siguiendo con la gira por las fuentes de soda con denominación geográfica, esquivamos una buena sucursal del Dominó y nos dispusimos a almorzar en este lugar vecino. La pizarra invita -con singular ingenuidad- a probar una promoción de dos vienesas o dos ases más jugo. ¿Por qué alguien que valora un completo y tiene al mismísimo decano al lado preferiría entrar en la Fuente Romana? Definitivamente, la primera pregunta es qué más ofrece el local. Supongamos que lo romano está en lo abundante y desmesurado.

Tenemos una carta centrada en la vienesa -razón por la cual entre las meseras y los maestros se habla de «completa» así, en género femenino-, luego en el as y en el churrasco. También se ofrecen platos emparentados, como el churrasco al plato con ensalada. Los viandantes tomaban cervezas, bebidas y jugos. Nuestra pregunta por la receta endémica del local nos enfrentó al Churrasco Romana, con queso, mayonesa, tomate y otras cosas que se nos antojaron excesivas. Así que, para utilizar un punto de referencia casi universal, nos inclinamos por un churrasco italiano (no, no por romana la fuente tiene algo italiano) y un jugo de mango.

su churrasco y su jugo
su churrasco y su jugo

Dentro de un pan frica (muy bueno), y dispuesto en un plato ovalado muy funcional al inevitable (casi deseable) desparramo, nos llegó una buena porción de carne a la plancha, acompañada por tomate en proporción bastante razonable y una palta algo falta de ángel. La mayonesa (promocionada como «de la casa») carecía de sabor y por momentos pareció pesada. Ahí hay un punto a mejorar.

Lo anterior nos lleva a establecer que se necesita un balance en el armado del sánguche: la palta debe ir adherida al pan superior, y la mayonesa debe escurrirse entre tomate y carne. Hacerlo al revés genera la sensación de crisis económica («qué cara está la palta») y distorsiona el sabor esperado. Ante esto, la gran cantidad de mayo sólo acentúa el juicio. Y el precio del sánguche ($2900) hace esperar algo más.

El jugo, muy bueno, la atención esmerada y el joven patrón un poco estridente.

joven emprendedor
joven emprendedor

Ficha
12/11/08
Fuente Romana, Apoquindo (entre El Bosque y Tobalaba)
Churrasco italiano, jugo de mango

Sánguches de gira

Alguna vez escuché un refrán cuyo valor me pareció instantáneo: el que sólo conoce su propio país, no conoce ni su propio país. Vivir engañado es feo. Es bueno aprender.

Vaya esta introducción para señalar que en Argentina tienen un interesante sanguchismo, que podemos describir someramente con las siguientes viñetas:

1. País colonizado y más tarde poblado por españoles. Mucha panadería entonces.
2. Generosas plantaciones de trigo para hacer harina. Ya lo atestiguan las pastas y la pizza, medialunas, empanadas…
3. Buenos embutidos qué acoger en un pan -usualmente de baguette. Panchos, choripanes, morcipanes.
4. Panes más pequeños que los chilenos. Más que sanguchotes, bocadillos. A mi parecer, falta miga y sal. Pero el pan es más suave y menos tosco que en España.
5. Probamos entrar a una panadería cualquiera y pedir un sánguche. Nos preguntan si pan de molde. Claro que no. La oferta es jamón cocido y queso, o jamón crudo y queso. Seña que los españoles cuando enseñan a comer jamón distinguen el de verdad (lo que nosotros conocemos gruesamente como «serrano») y el otro (el típico nuestro). La receta fue jamón crudo, lechuga, tomate y, ante el ofrecimiento comedido, aceptamos que untaran el pan con mayonesa. El jamón, delicioso y muy salado. La lechuga, impactantemente sana, hidropónica. El tomate, cumplidor. La mayo, como ungüento para lubricar, buena.
6. El de milanesa es muy popular. Se ofrece cuadra por medio, de acuerdo a la receta ya comentada. También el sánguche de lomo, que no probé porque estaba en otras cosas.

En resumen: me gusta el pan chileno. De verdad. Aunque engorde. Me gusta el churrasco y la mayonesa gruesa y abundante. El ají, tanto en pasta como picado. El queso chanco o el huentelauquén.

En terreno: Sabor de Buenos Aires

Sánguche de milanesa
Sánguche de milanesa

En el mundo emporialista adoran esta boutique de panes. Pero sin duda, los muchachos de «El sabor de Bs As» están dedicados con encomiable fervor a amasar buenos panes y a encantar con ese argumento. Su casa matriz está en Irarrázaval 1220, y en la sucursal del barrio Las Lilas, paramos con M. a comer algo dominguero.

El pedido fue milanesa -sí, una escalopa argentina- pero yo la pedí en un pan. Ojalá italiano, dije dispuesto a pagar los $150 que vale el cambio, pero ya no quedaba. Así que el sánguche vendría en baguette. Temí que el pan fuera duro y reseco, incluso estrecho y terminar así con apenas un  aperitivo.

Pero no: la baguette cumple muy bien, es blanda, suave y acogedora. El sánguche comienza con lechuga costina muy tierna abajo, la milanesa encima (impecable, blanda, sin exceso de aceite) y buen tomate coronado por una mayonesa estándar. La porción es satisfactoria y permite acercarse a una expresión sanguchera novedosa en la oferta local. Por cierto, lo principal de la receta es el acierto de poner la milanesa en la baguette y la repentina sensación de descubrimiento, de insight: ¿milanesa chacarera en marraqueta? ¿milanesa jarpa? No sólo Bielsa es una buena importación.

Ficha
2/11/08
Sabor de Buenos Aires (barrio Las Lilas) con M.
Milanesa lechuga tomate mayo en Baguette, más bebida.