Leer: Entre panes, de Paula Hurtado y otros

Hace poco decíamos que hay pocos libros de cocina dedicados a los sanguchitos. Con el sello de Origo, especializados en cocina chilena, encontramos esta publicación de 2001 que se constituye en todo un rescate. El equipo que lo preparó tiene a Paula Hurtado en las recetas, Hernán Etchepare en las fotos, Pilar Hurtado en la edición de textos (y a cargo de un texto introductorio con la historia del sánguche). Participa también una nutricionista, Dawn Cooper.

El libro contiene 35 recetas agrupadas de la siguiente forma: vegetarianos, carnes, quesos, cecinas, pescados & mariscos, chilenos y mini sándwiches. Hay una intención educativa a lo largo de las preparaciones, incorporando datos como calorías, colesterol y cantidad de fibra. Se incluyen recetas chilenas clásicas, como un lomito completo que en realidad se prepara con solomillo, un falafel para los vegetarianos, y bastantes opciones de inspiración más gringa (roast beef, pastrami, atún), española (jamón serrano con melón o albahaca) e italiana (mozarella, ricotta, peperonata).

Habiendo pasado 10 años desde su publicación, este libro ha demostrado ser un apronte serio en el empeño de tratar al sánguche como una opción interesante, y no simplemente como un hábito curioso o un desaire al buen gusto. Pero también es notorio que el libro desapareció antes de concitar la atención que merecía. Prueba de esto es que Entre Panes ya no se encuentra en el mercado (librerías),  pero sí lo pudimos encontrar en sitios de compra y venta en internet.

Esto nos lleva a un tema bastante conocido, palpable: mientras la búsqueda de información se democratiza y refina gracias a internet, la distribución de libros parece una actividad económica de futuro muy incierto. Pero no queremos explicarlo mal, si disponemos de un link en que Hernán Casciari expone en simple lo que está pasando con estos dos mundos.

El libro Entre Panes, rescatado como testimonio de una buena idea que no duró lo suficiente en librerías, es otra manera de llegar a una conclusión bastante fuerte en nosotros: es importante registrar, escribir y actualizar las recetas, porque expresan la historia y la cultura de un grupo humano que comparte pocas cosas por encima de las segmentaciones sociales. El pan es una de ellas. Lamentablemente (o no)  el libro distribuido por métodos tradicionales no le hace justicia ni al tema ni al esfuerzo editorial. De ahí que un blog como sánguches tenga un rol.

El debut de Sanguchología

Qué calor hacía el domingo en la tarde en la Feria del Sánguche.  Bajo la carpa, un poco más todavía. Para los que estuvieron conversando con la Isidora, Rodrigo y el abajo firmante (?) fue una conversa de sobremesa de aquellas que, sobre todo en verano, hace de puente entre el almuerzo y la once. Una conversación sobre comida en la que todos los que quisieron meter la cuchara lo pudieron hacer. Si quieren ver las preguntas que guiaron la mesa redonda, pueden pinchar acá.

En la Feria del Sánguche
En la Feria del Sánguche, por @PepeAcevedo

Algunas de las preguntas que más nos hicieron discutir fueron:

¿Cuándo pedir pan frica, molde o marraqueta?: Aunque la mayoría se declaró marraquetera, no faltó argumentación sobre el valor de los otros tipos de pan según la hora del día, los ingredientes y la capacidad de ingesta del comensal.

¿Cuáles son las sangucherías más importantes de Santiago?: Luego de concordar en la Fuente Alemana se desata un caudal de datos, recuerdos, gustos, épocas, matices  y zonas de la ciudad que son prueba de cultura sanguchera. La gente conoce mucho y esos saberes merecen retenerse y difundirse.

Características de una buena sanguchería: Concordamos en la importancia de la atención y el servicio, en la distancia que existe entre el fast food y la fuente de soda en términos de calidad, preparaciones y modos de convivir.

Chacarero, ¿con o sin mayo?: Vendría bien algo aceitoso. Pero algo que refuerce el carácter veraniego y fresquito de este sanguchito. En ningún caso mayonesa de bolsa. Quizás ensaladita de choclo con mayo (casera).

¿Cuál debería ser la evolución del sánguche chileno?: siempre y cuando seamos cuidadosos con el pan chileno, se puede avanzar a paso firme por varias rutas. Más preparaciones que involucren cocina (no simplemente sacar cosas del refrigerador y meterlas en el pan), aprender de los sánguches de países vecinos, y también inventar recetas a partir del gusto local. En esa línea fue que el As Pino nos pareció una buena manera de cerrar la experiencia. La carne picada del as puede transformarse en un pino espeso si tenemos una buena receta y la dejamos de un día para otro. Encima, huevito duro cortado en medialunas, cilantro picado y ají. Una creación colectiva que fue probada por algunos asistentes.

Pretendemos seguir conversando: síganos en la cuenta @sanguchologia de tuiter.

Feria del Sánguche: una invitación

Hoy jueves 15 de diciembre en la tarde se inaugura esta feria. Nos pone muy contentos por varios motivos: hay una genuina convicción de estar celebrando a una comida tan propia como valiosa, la curiosidad de los asistentes crece y crece augurando una asistencia importante (con una entrada a precios justos, creemos), habrá un muestrario de lugares acotado aunque bastante representativo, se podrá aprender de varios cocineros y estudiosos, la época del año favorece el esparcimiento, en fin.

Pero tenemos una razón en especial. Junto con Isidora (acá su blog La Sartén y el Mango) y Rodrigo (acá su Enciclopedia del Sandwich) estaremos el día domingo 18 en la Feria, conversando sobre sánguches en el formato que hemos aprendido en las redes sociales: uno pone un tema cualquiera y luego otro se interesa, aporta algo que el otro no sabía, eso se difunde y se discute -todos sabemos mucho de sánguches, todos podemos opinar-, lo que llama a otra idea, que ya no es TAN al lote, que de repente nos parece entretenida y consistente, y que le pertenece a un grupo de gente que crece y crece.

Así que será una conversa tipo mesa del Lomit’s, por decir algo. En este blog y en este tuiter hemos dejado algunas preguntas que animan la conversación. Estamos seguros que se va a extender más allá de la Feria del Sánguche de este año. Y que vengan muchas más. Acompáñenos el domingo a las 15:30 en el Parque Araucano.

Sírvase
Sanguchología

Ferias y bazares: Damas Diplomáticas 2011

Los fines de año juntan buen tiempo, listados de regalos y compras, así como iniciativas benéficas. Desde rifas hasta teletones, esta época es abundante en colectas de distinta laya.

En medio de todo esto, ayer sábado 3 de diciembre tuvo lugar la 21° versión del Bazar de la ADD. ¿Qué tiene de interesante, cómo puede vencer nuestra rápida asociación entre «bazar de damas» y «centro de madres»? Los argumentos son 3: recaudación de fondos para obras de beneficencia sin la estridencia corporativa de otros, venta de artesanías de diversos países (de lo que no podemos decir prácticamente nada) y una muestra de platos de comida al paso realmente destacada por lo novedosa, plural y accesible.

La oferta, por supuesto, va bastante más allá de los sánguches, pero hicimos un extracto acorde con nuestro tema favorito. Acá van tres ejemplos de cómo las costumbres alimentarias se parecen, y de cómo las gastronomías de otros países nos pueden dar tantas buenas ideas:

Colombia: arepa con todo

La arepa no es un sánguche, porque es una masa rellena en vez de un pan que se destina a atrapar comida. Pero tampoco es una empanada, porque la relación entre masa y relleno es más intensa y carnal. Podría parecerse a una pupusa centroamericana, pero eso nos fuerza a aclarar si la pupusa es o no es familiar del sánguche.

En fin, lo claro es que se trata de una masa de maíz rellena, en este caso de una mezcla de carnes deshilachadas de pollo y vaca, más una base de cebolla y tomate. El sabor colombiano es más dulce que el chileno, y también se puede decir que la porción es más frugal. Podemos aprender de esta idea que el pan pita también puede comerse caliente y con rellenos guisados. No todo es hacer dieta para el verano.

Irán: Kebab de cordero y carne

Entre la variada oferta de bocadillos de Medio Oriente, nos interesó ver que los amigos de Irán habían propuesto un sánguche a partir de un bollo alargado de carne molida elaborado de cordero y vaca. Nos parece que su nombre es «kebab», pero decir kebab es como decir «sánguche»: es un mundo amplio y variado, no es un caso particular.

Acá lo interesante es la sazón de esta albóndiga que semeja una salchicha, y la idea de usar pan de completo -comprado seguramente en el supermercado más cercano-, así como una salsa de perejil y (poquito) cebollín. Una salsa verde menos enjundiosa, más liviana.

El resultado es interesante porque el cordero aporta un sabor novedoso, y también porque nos hace pensar en fricandelas tubulares, ases inspirados en Persia y en acercar los múltiples aderezos locales -tomate, por descontado; palta, por qué no- a estas tradicionales preparaciones de año nuevo.

Palestina: Falafel

De entre todas las ofertas de falafel -disponibles al menos en las fondas de Turquía e Israel- nos inclinamos por Palestina. Simpatías políticas pueden haber tenido su importancia. También porque, incluso con la considerable colonia palestina presente en Chile, su comida no tiene una difusión proporcional (¿cuántos restaurantes palestinos hay en Santiago o en La Calera?). Entonces, la curiosidad es así.

El falafel, como sabemos, es un crocante bollo de garbanzo especiado que se fríe. Se transforma en sánguche con apoyo de un delgado pan pita y tomate en cubitos aderezado en salsa tahíne. El sabor amargo y dulce de esta ensalada fría contrasta con el falafel calentito y salado, creando una amalgama propia de un plato de comida. El tipo de comida vegetariana que nos podría interesar.

En fin, sabores, aderezos, combinaciones y formatos nuevos. El bazar además propone un tipo de comida portátil, accesible (todo anda alrededor de $2000) y gustosa. El futuro del sánguche chileno es participar en muchos experimentos y cruzas como las que permite este bazar.

Nota: de la brevísima oferta culinaria del Reino Unido -en el bazar y en la cultura occidental- rescatamos unas sausages artesanales que prepara Kate Smith. Lo mismo unas albóndigas rumanas que parecen familiares de esa fricandela insigne que tanto nos ha gustado. Para el otro bazar quedan pendientes.

Feria del Sánguche

Todos invitados

El rumor corría por tuiter. Ya había quien prometió asistir, aunque las coordenadas eran las elementales. Pero no hace falta tantas indicaciones: es el mismo Parque Araucano en el que se organizan exposiciones cada tanto. Es la idea de una feria gastronómica, tal como otras que concitan la atención del público. Pero tiene una particularidad. Celebra a nuestro querido, vital y corajudo sánguche chileno, su historia, su destino y sus cultores destacados. La Feria del Sánguche ya tiene sitio web.

Desde este blog adherimos a los propósitos de la Feria, que entendemos como una celebración merecida del patrimonio sanguchero local. Así que esperamos contentos que venga, pronto, el Día Nacional del Sánguche.

Leer: «Sándwiches, una nueva experiencia gourmet» de Pablo Guerra

El sánguche va ganando espacio entre los críticos gastronómicos, convence a chefs profesionales y extiende hoy sus fanáticos mucho más allá de la cofradía de siempre. Pero sigue siendo difícil encontrar libros especializados, por más que los anaqueles de libros sobre comida siguen ampliándose.

Así fuera por esta única razón, la publicación del libro de Pablo Guerra «Sándwiches, una nueva experiencia gourmet» es una buena noticia.

Pablo Guerra
Recetas, buenas fotos y gusto de chef

No obstante, el dueño de IT Sandwich & Bar agrega otras razones. Estamos en el terreno de la sanguchería académica, con incorporaciones gastronómicas, innovaciones y experimentos. Por tratarse de un ejercicio infinito -¿cuántos sánguches se pueden imaginar?- todo puede ser tomado como inicial, provisional. Pero Guerra no está teorizando, sino que cuenta con la carta de su restaurante como aval. El libro no la transcribe, pues la sobrepasa en cantidad de recetas; tampoco explica toda su oferta en el libro, pero la lógica de su construcción es evidentemente la de un cocinero que antes de armar un bocadillo va completando las mini-recetas que lo componen.

El libro categoriza sus recetas por función: para grandes momentos, no todo es carne, para enamorar, para no perder la línea, para pasar las penas y para niños («los futuros gourmet»).

Valoramos la fotografía y el formato, nada fifí, listo para tenerlo en la cocina mientras se ensaya el sangucheo de estándar gastronómico.

La Misterio Olímpico: colaboración de @zalondebellesa

Esta colaboración es una receta y una declaración de principios.
Una hamburguesa de autor, con influencia peruana.

Así, a modo de breve introducción, el nombre alude a, mujereao y todo, un sánguxe varón, y dragueando(*) su nombre apelo un tanto  a la falta de humor del cola nacional, o shea , es un sánguxe-performance-consentidoshoshial.

Me basé en las fotos que compartiera con @sanguxes de las sanguxerías de Lima y los ricos sabores que bien manejan, por eso le puse una salsa, que detallaré más adelante, que según mi parecer, es la que debe adornar esta hamburguesa.

Receta:

1er capítulo, salsa de aceituna amarga:

la pasta de aceituna

–          ¼ de aceituna amarga deshuesada.

–          Mayonesa, la de su preferencia, más o menos un sobre de unos 150 cc.

–          Jugo de 1 limón (si es de pica, o derechamente, una lima, tanto mejor)

Preparación: licuar las aceitunas y agregar la mayonesa. Incorporar jugo de limón para cortar el batido y que la salsa quede líquida.

2do capítulo: la hamburguesa en sí.

No es La Misterio Olímpico, pero sí la inspiró

–          1 hamburguesa, para preparar a la plancha

–          2 láminas de queso mantecoso (recomiendo el Quilque, aunque esos quesos maduros de campo sureño deben quedar muy bien también, esos redonditos sin denominación de origen)

–          Aros de cebolla, de preferencia, morada.

–          Pan amasado, o italiano, o frica.

–          Mostaza con miel (ya les diré porqué)

–          Lechuga, ojalá lo más vaporosa y arrepollada (eso es sólo un touch de glamour cola)

Preparación:

La hamburguesa va a la plancha, suave, pero que bote toda el agua. Cuando ya esté lista, agregar sobre la misma carne, y para que apenas se derrita el queso mantecoso que se pone encima.

Untar con la pasta de aceituna amarga el pan seleccionado, de modo de humedecerlo bien, poner la hamburguesa en medio con el queso derretido, la lechuga y adornar con los aros de cebolla.

Porqué la salsa de aceituna amarga? Incorpora un toque ácido que en general falta en los sánguxes, y humor, nacional.

Citas:

‘Como una buena cacha  el buen sexo, la hamburguesa, con su propio calor, funde el queso’ – Zally
‘No hay como servirse un crocante y delicioso aro’ – Gonzalo Valenzuela, sobre el aro de cebolla y el de la Viale

La mejor marraqueta

¿Dónde hacen la mejor marraqueta de Santiago? Esta es una pregunta que a la hora de once puede ser sopesada en toda su importancia.

Hay dos intentos notorios de contestar, hasta donde sabemos. Son concursos o ránkings, que es lo mismo: el del wiken y el de Fechipan-Lefersa. La verdad es que podemos valorar más el segundo, aunque sólo fuera por oposicion al primero. Ya lo dijo Carlos Reyes en su blog, es un error grueso por parte de El Mercurio probar sólo las marraquetas de Providencia. Este es un país de panaderías, buenos panaderos y público conocedor. Un ránking con sesgo geográfico (y socioeconómico)  favorece la marraqueta de supermercado, el empobrecimiento de la industria panificadora y recorta arbitrariamente el gusto de los comensales. Esto es válido también para regiones: ¿por qué no hacer competir panes de Santiago contra el pan francés de Valparaíso? ¿O del sur?

Atribución Compartir bajo la misma licencia Algunos derechos reservados por claudioruiz

Si nos permite el lector una comparación más arriesgada, en el ámbito de los premios literarios -desde el desgastado PNL al Nobel: ¿Sólo es importante el premio por quién lo gana (y por tanto, por la aceptación popular y mediática que la distinción encuentre) o también interesa la discusión de los interesados al deliberar? Lo segundo es lo que dinamiza la cultura literaria, sea que usted concuerde o no con el afortunado de turno.

Rodrigo Pinto más de una vez reflexionó sobre ese tema. Nosotros, que de libros sabemos poco y nada, rescatamos como idea principal que las ventas (de pan o de libros) no son argumento suficiente cuando se quiere reflejar en un autor (de libros, de panes) la búsqueda de atributos identitarios, de cualidades que definen y renuevan estos ámbitos dispares de la cultura.

En fin, la panadería premiada -Nirivilo, de Huechuraba- puede ser la mejor de todas o quizás sea nada más que un buen exponente del producto que patrocinaba el concurso. No sabemos cuál de las opciones será cierta. Pero lo que seguro vale la pena es profundizar en el reconocimiento a este tipo de productos patrimoniales. Esta convicción, y no la marraqueta más grande del mundo, es lo que permite mantener y mejorar la tradición panadera que está en la raíz misma de la sanguchería criolla.

Teno Sandwich de ida y vuelta

Hemos definido al sánguche chileno como gastronomía urbana y popular, pero eso no debería ser restricción para incluir buenos lugares ubicados en la carretera panamericana a la altura de la región del Maule. Sobre todo porque Teno Sandwich aspira a alimentar al viajero motorizado -no al campesinado de a pie- con un recetario perfectamente consistente con las fuentes de soda citadinas -no hay tanta comida de raíz folklórica como pudiera creer el rescatador de tradiciones huasas. Se ofrecen chuletas, prietas, costillares, cazuelas y pasteles de papa o choclo, pero parece un trabajo de fidelidad con el gusto popular más que un mostrario de recetas autóctonas.

Una de las cosas que más condicionan el negocio rutero del sánguche es el asunto de la doble vía: Teno Sandwich lo solventó exitosamente ubicando un local para quienes van en dirección sur (km 175) y otro para los que van hacia el norte (km 185). ¿Qué diferencia ambos lugares? La instalación del km 185 parece más moderna, en el estilo de Los Ganaderos, mientras el local del km 175 demuestra más años, una decoración más tradicional -en el estilo del Bavaria – aunque el tono es el mismo: un salón en que cansados choferes y sus acompañantes se detienen a repostar cómodamente. Los unifica la carta (Churrasco, Quesillo, Arrollado, Pernil, Ave y Lomo), la disponibilidad de sanguchitos para llevar, la presencia de los vinos Puertas y cierta soltura que viene de saber que hacen bien su oficio.

Más bueno que el pan

Quizás lo más interesante, distintivo y apetitoso de estos sánguches sea el pan, cargado a la miga, blando, grande. El horario de la visita (8am) nos permitió ver cómo el pan amasado salía del horno calentito, aunque no podemos establecer si se hornea en el local o bien se les da un golpe de temperatura. En cualquier caso, se agradece. No hay comparación: el pan caliente y blandito es una gracia de los dioses.

En efecto, en el Teno Sandwich de ida al sur (km 175) probamos un churrasco palta mayo que estaba alojado en una linda pieza de pan. No pedimos el churrasco completo (que sería lo que usted conoce por italiano) porque evitamos el tomate en esta época por harinoso e insípido. Una cuadrilla de mujeres en la cocina demuestran que las técnicas modernas son una opción más, que no hay una sola manera de preparar delicias: el saber popular tiene sus propios códigos y procedimientos, no todo son tablas de picar o brunoises. La mayonesa es industrial, de modo que pedimos una porción pequeña.

Un párrafo aparte le hemos dado al caldito del churrasco: junto con saborizar la carne, se constituye en un verdadero ingrediente más, porque tiene una consistencia de salsa ligera, suficientemente untuosa para adherirse y no chorrear, pero clara y sabrosa. Esto es el resultado de tener el churrasco preparado en un contenedor que lo mantiene a buena temperatura. El aprendizaje es: menos plancha y más salsa.

A falta de pernil, bueno es el arrollado

En el viaje de vuelta reincidimos. Es una zona con abundante oferta (Cecinas Soler, por ejemplo), lo que junto con el buen recuerdo del churrasco nos llenó de expectativas. Probamos un sánguche de Arrollado con palta que nos pareció correcto, generoso en la porción y justo en el precio. La emoción nunca se repite igual.

Ficha
17/09/11
Teno Sandwich, con  M. y B.
Churrasco palta-mayo