Hasta la otra, Local Uno

11061244_902112969871393_3796864266159657075_nEn 2011 conocimos a Claudio, el dueño del Local Uno. En esa época y durante un tiempo importante también estuvo Pancho  a cargo, pero luego siguió su rumbo con 31 minutos. Claudio siguió con el almacén todo este tiempo.

El Local Uno contribuyó mucho a que un edificio viejo ubicado en una esquina pasara a ser una esquina distinta que atrajo las miradas de los vecinos, los transeúntes y los buscadores de datos gourmet. ¿En qué consistió su gracia? En traer productos ricos -al principio, sobre todo jamones del sur-, en cantidades pequeñas y seleccionadas, con información sobre el origen y valor distintivo, que a veces era la novedad y otras veces era más bien el retorno de un gusto bien conocido. Todo eso ofrecido junto en un boliche pequeño, fácil de aprender, sin tener que hacerse el entendido (recuerdo clientes preguntando largamente por los productos, sin apuro). El Local Uno formó una clientela. Una pequeña clientela. La misma clientela que valora los vinos de Chanchos Deslenguados, por ejemplo. La misma que compra quesos en La Lechería, a la vuelta. A quienes vivimos cerca, nos dio una opción de comer quesos, aceitunas, panes, embutidos o conservas escogidas con buen ojo sin desplazarnos más que unas cuadras. Eso, amigos, es un lujo.

Pasaron algunas cosas malas en la vereda. Recuerdo que el pequeño huerto que hicieron afuera era a veces asaltado por las noches. Una vez que había una celebración con parrilla en la calle llegaron los pacos. Vecinos que en vez de limpiar y mejorar el aspecto de la esquina, dejaban escombros y basura casi en la entrada del almacén. Un robo por ahí. Claudio no es de quejarse ni tampoco me parece nostálgico. Parece alguien interesado en las cosas nuevas, más bien. Se puso complicado seguir con el almacén del modo que él lo ha llevado desde 2011, así que ahora vende lo mismo, pero desde su página en FB. Eso es todo.

Así que nos despedimos del almacén/rotisería de nuestro barrio con gratitud.

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Un comentario sobre “Hasta la otra, Local Uno

  1. Muy fome. Yo no vivía cerca, pero me pegaba el pique por el Local 1 y La Lechería. Se puede seguir por FB, pero no es lo mismo. Era bacán ver los culatellos las bondiolas colgando.

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