Leer: El sanguche, de Juana Muzard y Pilar Hurtado

Este post no es ni un resumen del libro ni un comentario sobre su contenido. Más bien, el libro nos da la opción de pensar en la relación entre la sanguchería chilena y el mundo de los negocios.

Versión XL incluye investigación de A. Hales

La Feria del Sánguche fue, según dicen  sus creadoras, una consecuencia de la publicación del libro El Sánguche. En otras palabras, la tarea de recopilar recetas locales, investigar la historia de esta creación alimentaria y editar todo lo anterior en un libro ilustrado de gran formato, generó en las autoras la convicción de haber encontrado otra cosa: un espacio para desarrollar una industria gastronómica específica del sánguche. Antes de seguir a otras consideraciones, será bueno decir que estamos de acuerdo en lo atinado del propósito y que esperamos que prospere en el tiempo.

Dentro de la industria gastronómica chilena, el sánguche ocupa hoy un lugar menor: cuando no se trata de cadenas de comida chatarra (Doggi’s y sus precios sospechosos, Fritz y su grosera oferta del sánguche de medio kilo, así como otros por el estilo), tenemos un sinnúmero de intentos de futuro incierto, y luego un conjunto de locales que difícilmente se puedan considerar propiamente industriales. Es cierto que en la artesanía sanguchera hay un tesoro invaluable, pero no nos engañemos con ideas románticas. Las pequeñas fuentes de soda, los kioskitos, los carros y hasta los lugares insignes tienen que pensar en el crecimiento, ya sea para defenderse del gigantismo de la industria chatarrienta, como para pensar en dignificar el oficio (higiene, servicio, calidad en general).

Y acá entra (lo que entendemos que es) la propuesta de la Feria del Sánguche: mostrar al público y a los empresarios sangucheros que se puede ir más allá de la sobrevivencia y la dignificación, llegando a democratizar la gastronomía local por la vía de ponerla en el pan, y por qué no a exportar lo que sabemos hacer bien. Eso sería realmente poner al sánguche en un lugar destacado ya no sólo de la alimentación (que lo tiene ganado por historia y mérito), sino de la gastronomía.

En efecto, exportar tomates, huevos y paltas es un importante negocio. Pero exportar un recetario en que el tomate,  la palta y el huevo se procesan de una cierta manera y crean un sabor que los chilenos conocemos como italiano es un negocio mucho mejor. Es semejante a la diferencia producir y exportar uva de mesa, o bien cultivar variedades vitícolas específicas y vinificarlas con destreza. Ese diferencial se llama valor agregado y requiere aplicar un conocimiento que viene de diversas fuentes: por lo pronto las academias de cocina y el saber popular. Acá entra el libro de Muzard y Hurtado.

Versión talla S

En su versión original, El Sánguche se lanzó como un libro de unos $25.000, posiblemente orientado a compartir destino con este tipo de publicaciones. Pero hoy tenemos en las manos una versión más barata ($5000), destinada a estar con las otras recetas en la cocina, literalmente de bolsillo. Este cambio tiene consecuencias interesantes.

  • Una consecuencia directa es que a un precio más barato, la sistematización de recetas hecha por las autoras queda más cerca del público, que es el verdadero propietario de la cultura sanguchera, y así el libro cumple mejor su propósito de difusión.
  • Otra es que incluye al libro dentro de la Feria, que es un lugar donde concretamente se reúne una cantidad apreciable de interesados -más de 20 mil- agregando contenido y un discurso cultural a la comida y la bebida. Al estar disponible la oferta sanguchera en todos lados, nos hace preguntarnos si realizar una Feria agrega algo al mero comercio: la respuesta es .
  • Una última consecuencia que celebramos es que la Feria no quiso coquetearle solamente a las élites que, tan a menudo, se apropian de manifestaciones de la cultura popular, las rentabilizan, luego las codifican y las alejan del público. Nos podrán retrucar que el Parque Araucano no es precisamente un enclave popular; por cierto, ese es un gesto deliberado y que debe tener sus razones. Pero ojo: también entre los lugares invitados hubo varios que son depositarios del conocimiento sanguchero más profundo y genuino, los precios -para los tiempos que corren- no fueron ninguna exageración y si alguien podría sentirse fuera de lugar no será la clientela sanguchera habitual, sino una mujer bronceada y atenta a su dieta que preguntaba a un maestro “oiga, ¿hay de estos mismos sándwichs pero en masa de wrap, porfa?” (cuña que escuchamos en directo).

Tal como ocurre con los vinos, es bueno tener libros que quieren darle espesor a un mercado, en este caso el del sánguche. Pero es mejor aún si esa actividad económica tiene raíces en una cultura en que el principio de la cooperación es más respetado que el afán de lucro. Tal como lo han aprendido nuestros vecinos, los buenos negocios no intentan privatizar la cultura de la que se nutren. Bien por los libros sangucheros a buenos precios. Y bien, muy bien, por la circulación no comercial del conocimiento.

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4 comentarios sobre “Leer: El sanguche, de Juana Muzard y Pilar Hurtado

  1. Lamento decir que se ha engañado a muchas personas de buena fé, diciendo que la comida peruana es buena. He aquí, mi investigación y verificación al probar aleatoriamente ciertos platos típicos de Perú hechos de vísceras y órganos de animales que son dañinos para el ser humano.

    – “CAU CAU”…. Plato hecho del mondongo de res u otro animal con papas y arroz.
    – “ANTICUCHOS” …. Plato hecho del corazón de la res, cancerígeno.
    – “RIÑÓN SALTADO” ….Riñón de la res o animal que por más que lo laven sigue teniendo impurezas, también dañina al cuerpo humano.
    – “CHANFAINITA”…. Plato hecho del pulmón de la res, el cual la mayoría de las veces está enfermo, por lo tanto es un veneno al ser humano.
    – “LENGUA DE RES SALTADA”…. Plato de lengua de res que por más que se hierva, los gérmenes sobreviven y luego al comerlo hacen daño a quien lo ingiere.
    – “SANGRECITA FRITA” ….Plato de sangre del pollo que es frita y luego se la comen con arroz.

    Es también necesario decir que muchos de sus platos son hechos en otras partes del mundo, pero en Perú, lo revuelven todo junto:
    – “LOMO SALTADO”… Es igual a un plato de papas fritas con lomo de res, tomate y cebolla que se come en muchas partes del mundo, pero en el Perú lo saltean en una sartén y le dicen, mal dicho, que es “saltado”.

    Además hay platos que se hacen en otros países, pero en el Perú creen que ellos los han descubierto, así tenemos:

    – “POLLO A LA BRASA”… Es lo mismo que un pollo rostizado, lo malo de este pollo es que esta super condimentado. Los franceses tienen un pollo de mejor calidad gastronómica, pero tal vez los peruanos nunca lo han probado.
    – “ARROZ CON POLLO”…. Este plato se hace en todas partes del mundo y de mejor calidad que el de los peruano, que creen haberlo descubierto.
    – “TALLARINES EN SALSA VERDE”…. Este plato es italiano y es conocido como “Tallarines al Pesto”, este es un plato que deberían probar los peruanos.

    Otros platos “CHATARRAS” que los peruanos creen haber descubierto como:

    – “LA SALCHIPAPA”….Plato de papas fritas con hot dogs fritos, purto colesterol.
    – “PAN CON CHICHARRÓN”…. Pan con cerdo frito en harto aceite que ni se preocupan en cambiar, y es totalmente cancerígeno.

    Creo que por ahora es suficiente, sólo terminaré por decir que me enteré que los peruanos creen que descubrieron el “Panetón”, al parecer no tienen idea que el “Panettone” es Italiano. Al parecer los peruanos viven engañados, con razón los engañó también su ex presidente Alan García.

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