Cómo quieres que te lo diga

Viene Tony Bourdain a Chile. Si quiere, puede pagar la entrada al espacio riesco y escucharlo en vivo (y más que nada, salir en las fotos). Si quiere puede especular «caramba, qué irá a comer este gallo en este país tan penca«. Cruzar sus dedos para que lo lleven al barrio gastronómico correcto y le cocine un chef que hable el difícil lenguaje de la cocina internacional realmente moderna.

Si no quiere eso, entérese de lo que le venimos diciendo hace tanto: la Fuente Alemana es lo más lógico, lo más rico, lo más propio y cierto. Hasta Pablo Hunneus lo sabe. Entonces, ya que lo vino a demostrar un gurú universal, usted confíe: lo que a usted realmente le gusta -ud. que llena la barra de las sangucherías criollas- es algo valioso.

Sale una torta de jamón, maestro

Se anuncia en la prensa que desde México llega una cadena de tortas a instalarse en Chile. Lo primero es señalar que, tal como anunciaba El Chavo del Ocho, una buena torta de jamón es un manjar que cualquier sanguchero en el mundo puede valorar: mayonesa, jamón, ají, lechuga, pasta de porotos negros. Estupenda receta. Bueno, entonces tendremos por acá a los señores de Tortas Locas Hipocampo. Y en el diario alternativo nos encontramos con interesantes respuestas de los lectores, a saber:

  • Ensenarnos a los chilenos a hacer sanguches , jajajaaj , por favor , el que compro esta franquicia o es muy ignorante o no sabe nada de nuestros gustos
  • Yo vivo en los EEUU en un lugar en que hay mucho mexicano asi que se lo que son las «tortas». No se pueden comparar con un churrasco, un lomito palta, chacarero etc.
  • definitivamente me quedo con un lomito palta mayo.
  • como chileno una de las cosas que añoro son las tortas de la fuente alemana y suiza, lomitón, bavaria, etc.
  • Nunca mejores que las RICH de Concepción

Algunas cosas que valdría la pena tener en mente: ¿Serán o no una compañía prestigiosa de tortas, o nos estarán tratando de vender un equivalente del Taco Bell? ¿Tendrán el tino de incorporar algo de las costumbres sangucheras locales a la propuesta que llega empaquetada desde México? ¿No será mucho chovinismo decir que no nos van a enseñar nunca nada más? Llegó McDonalds y Burger King sin que eso significara ninguna amenaza a los lomitos locales. La pregunta es, más bien, por qué la Fuente Alemana no se globaliza.

La torta de jamón sale al mundo
La torta de jamón sale al mundo

El sur también existe

Ya dijimos alguna vez que el mestizaje sanguchero chileno incluye alguna medida de influencia alemana. Podemos confirmarlo. Estuvimos en un boliche de Villarrica (lugar mestizo como el que más) que en 1978 escogió el nombre futurista de «2001» para poner en escena su oferta. Es posible que en estos días el nombre suene curioso o provinciano. Pero a no engañarse: estamos en un lugar perfectamente apropiado para disfrutar de una sanguchería clásica, de alto estándar y notable identidad.

El lugar luce una barra, tres salas (una dedicada a fumadores, aislados por vidrios) y una decoración consistente en colecciones de llaveros puestos en los muros y multitud de posavasos cerveceros. Es cierto, si alguien buscaba «design» o falsa sofisticación, podrá encontrarlo demasiado simple. No obstante, el estilo pulcro y sencillo, el buen servicio (soportado con comandas electrónicas que el mozo maneja con destreza, aquí no se cae el sistema) y las múltiples señales de calidad visibles en la carta, los platos abundantes que salen de la cocina, la buena cafetería y por cierto el detalle de que traigan la bebida en botella en vidrio de 350 cc, nos hacen decir que el 2001 tiene bien merecida su celebridad local.

Dado que sólo fue un aperitivo -la invitación fue a un café antes de almuerzo- no nos aventuramos a la sanguchería mayor y pedimos lo que hay que pedir en estos casos: un completo. Vimos suficiente: estupendo pan, una salchicha escogida por su sabor, harto chucrut que le da el toque ácido y el volumen. Tomate de Angol picado en el tamaño correcto y aderezo de mayonesa y mostaza. Qué ganas de volver a probar un churrasco o un lomito.

Lomo tomate mayo
Lomo tomate mayo

(Actualización: volvimos y C. sacó la foto que compartimos acá arriba)

Ya sabe entonces: si pasa por la ciudad, pregúntele a cualquier transeúnte dónde está el 2001 y pase por un crudo, unas papas fritas, un café o una cerveza. La calidad del lugar es la de siempre.

17/02/09
2001 (Villarrica), con M. y P.
Completo y bebida

Grandes éxitos

El escritorio de este blog informa que la gente suele llegar aquí atraída por la Fuente Chilena y también preguntando (como si uno pudiera contestar) cómo empezar el negocio de una sanguchería. De la FCh ya hemos dicho un buen poco. De lo segundo, no sabemos mucho; quizás lo mismo que cualquier comensal responsable. Pero César Fredes (referente que nos interesa) escribió cosas más certeras:

En la sandwichería, como en la alta cocina, lo primero es el buen producto: buen pan, buena carne, buenas paltas y tomates, y mucha limpieza y atención. Pero eso es más fácil que hacer un buen restaurante, y con un tercio o menos del capital.

No estamos 100% de acuerdo con toda la argumentación. Pero no dejaremos de citar esta sabia idea.

Corresponsal (2): Completo Dominó

El corresponsal C. nos despacha desde el Dominó.
Un primer asomo al Olimpo.

Vivo arriba; todos los días siento el olor a churrasco a la plancha entrar por la ventana, y hacer que me saliven las papilas del gusto. Podríamos decir que almuerzo ahí, mínimo una vez por semana y que por milagro (yoga, bicicleta, entre otras cosas) no estoy más gordo de lo que estoy.

Lo cierto es que Dominó comenzó a ser parte de mi diario vivir desde que trabajo donde trabajo (Junio de 2008). Como es lógico, he ido probando sus virtuosos sándwiches. Me falta aún como el 90% de la carta porque hay muchas combinaciones, pero debo decir que la Vienesa Dominó es de lo mejor que he comido en cuanto a completos.

No puedo dejar de decir, que es mucho más recomendable comerse el completo o su sándwich dentro del local, al plato, ya que le ponen toda la color para servir. Para llevar, por una cosa de orden, viene en modalidad «reducción de daños» ya que se piensa en el trabajador que come en su oficina de modo que no manche su laptop o escritorio. Es por lo tanto, un factor que beneficia pero que resta degustación de sabor. Mejor, entonces, que chorree.

Se recomienda acompañarlo con su jugo de frambuesa. De cagao no me compré uno, y ahora mientras lo como, lo lamento. Con cerveza, mejor. Ojalá una más amarga como la Stella Artois. Ello, para resaltar los sabores de la vienesa.

Aquí, la receta:

– salsa americana, salsa verde, tomate y la maravillosa mayo dominó.

La descripción gustativa y visual:

– un pan perfectamente cuidado, tibiecito.

– Tonos agridulces, gracias al pepinillo de la salsa americana.

– Una Salchicha dorada.

La atención es impecable. Los jovencillos que atienden son amables, y está todo impecablemente pensado y organizado. Diríamos, hay una gestión de calidad importante.

Bocado de cardenal
Bocado de cardenal

La diferencia

¿Sabe ud. por qué tenemos tanta adoración por la sanguchería criolla? Ella nos hizo quienes somos. Y porque tiene dos enemigos poderosos que debemos derrotar en su defensa.

El primer enemigo sostiene con vehemencia que la comida, si va a tomarse en serio, debe venir en un plato de cerámica enorme, con un diseño francés, o con una deconstrucción del Pirineo, cuando menos con un nombre venido del norte. Es la visión elitista más cruda, menos inteligente. La que simplemente aborrece el lugar en que vive y pregunta cómo fue que alguien pensó que los nacidos por estas latitudes merecen atención en sus hábitos, sus motivos de disfrute, sus selecciones y descartes.

El segundo enemigo, el más peligroso, sostiene que todo es cuestión de actitud. Claro, no es que lo chileno sea feo o malo a priori. Más bien es cuestión de formato, de envoltorio, de metodología, de vocabulario y modales. Elitismo estético, sofisticado. O sea, si un plato de lentejas se sirve en un entorno de diseño, ya no es un plato de legumbres, sino una herencia antigua de algún antepasado ibérico que llegó para engrandecer el PIB de la patria, que en el fondo se trata de tomar las postales de la época anterior a la Reforma Agraria y ya está, Chile es un lugar cosmopolita, es una posibilidad exótica, es un destino overseas que un segmento -así, en léxico de márketing- eligió para vivir y trabajar. La lenteja cosmopolita es harto mejor, se dice, que las lentejas que se comen por falta de otra proteina mejor. Imagínese entonces un sánguche conceptual.

No: se comen sánguches porque así se es. Porque la marraqueta con mantequilla no tiene que pedir perdón por ser distinta a la baguet con aceite de oliva. Que no hay contradicción alguna entre la gastronomía seria y el pedigrí plebeyo.

Y se comen sánguches -señorones/as de la élite- no para igualarse al estado llano, no para hacer de guachaca, no para conseguir mesa en el Liguria ni distanciarse de su parentela ramplona incapaz de urgar en los subtextos. Se comen sánguches porque en un acto de valentía, se ama el pan, la carne, el tomate, el queso. No el concepto: la cosa en sí.

Porque a lo mejor no son ningunos bárbaros, pero si los franceses no comen pan con palta, bueno, los franceses se han perdido algo santo. Porque si la alta burguesía desprecia la marraqueta, ellos sabrán cómo lo hacen para gastar su dinero. Nosotros no le tememos a la ponchera, porque en el escaso álbum fotográfico de nuestros ancestros vemos una infinidad de hombres y mujeres que tomaron once toda su vida, que le pasaban un trozo de pan al plato, que cuando gastaban sus excedentes en una salida a comer (era un mundo más mezquino, estrecho y feo) elegían la Fuente Alemana. Porque si alguna vez faltamos de la Plaza Italia, lo que echamos de menos no fue el (quizás demasiado) reciente gusto por el emporio o el restorán chileno de barrio alto que encanta a la crítica colorista. Fue la desmesura total de un completo, la grosera amabilidad de un chacarero y la peculiaridad de un Barros Luco lo que nos trajo de vuelta a la vida. Así que más respeto.

Dos por uno

mechada tomate
Lomit's: mechada tomate

La gracia de este sánguche, frente a otros de mechada, es que las lonjas de carne vienen luchando a brazo partido con MEDIO TOMATE por espacio vital dentro de la marraqueta. Es buena época para el tomate, porque no es necesario pasar por el transgénico rocky, y podemos esperar un tomate limachino u ovallino. Rojito, fragante, sabroso, jugoso.

Lo acompañamos con un bitter batido, dulce y heladito.

diplomático
Indianápolis: diplomático

Y en un instante de apuro, de almuerzo casi imposible, el buen Indianápolis nos acogió con un Diplomático. Lo conocíamos conceptualmente como lomo-luco, pero el maestro añadió un toque de orégano en el queso caliente que hizo una diferencia enorme, casi no alcanzamos a sacar la foto.

Acompañado con una bebida con hielo, porque los tiempos no están para dejarse acalorar.

PS: La señora de la caja del Indianápolis debería ser menos agria. Por favor.

El resto es descuento

El fin de año no equivale, necesariamente, a cierre de actividades. Eso queda para los que toman vacaciones en enero. El resto de nosotros seguimos a caballo de las tareas.

Quizás, por lo mismo, hacer una especie de balance sanguchero no tiene mayor sentido. Pero podemos sí apuntar dos o tres cosas que nos dan vuelta y que, esperamos, se reflejen en algunos posts venideros:

– Hemos evitado concurrir a los santos lugares, intentando acumular experiencia y ganarnos el premio. Pero no podemos proseguir un blog como este  sin pasarnos por la Fuente Suiza, el Dominó, la Fuente Alemana. ¿Tiene que ser? Tiene que ser.

– Tenemos aportes interesantes en los comentarios que nos abren la posibilidad de recibir contribuciones anónimas y ad-honorem (avisado, ah?). Aumentada de esta manera la capacidad sanguchera, se abre la gran alameda de los raids en busca del mejor lomito, el mejor as, el mejor chacarero, el mejor chemilico. Sin echarse una sola persona todo eso a la panza, que en vacaciones las vanidades son culpas.

– Los sánguches de estadio. Una oferta amplia, enjundiosa, no necesariamente barata, pero prometedora.

– Una reflexión sobre la comida rápida, el sánguche chileno, la mala conciencia y el libre mercado.

– ¿Sirve para algo el sanguchismo en el contexto de un país agotado y en crisis? ¿Qué implicancias tiene el emporialismo en época de elecciones? ¿Vamos a irnos de chingana y pan mientras afuera se hace política?